¡Así fue la experiencia del primer taller de verano de Espacio Santa Ana!

Como centro comunitario, seguiremos desarrollando instancias donde la infancia sea protagonista, rescatando el legado que sembró el TAC en el cerro Cordillera

Por Comunicaciones Espacio Santa Ana

Entre los días 7 y 13 de Enero, el Taller de Acción Comunitario, TAC, realizó su 63° escuela de verano, instancia esperada por muchos habitantes (de todas las edades) del cerro Cordillera y alrededores, quienes participan activamente en los diversos talleres que allí se ofrecen de forma gratuita a punta de trabajo voluntario. La labor de esta institución ha logrado a los largo de los años un impacto y reconocimiento por quienes alguna vez fueron parte de esta iniciativa, que este año cumple 31 años de existencia. Una de aquellas niñas agradecidas es Isabel Donoso, compañera coordinadora del área territorial de Espacio Santa Ana, para ella “El TAC, fue nuestra escuela, nos enseñó mucho. En algún momento como niña me sentí sola y el TAC me cambió la mentalidad. En algún momento los niños de la pobla no eran bien mirados y ella fue la única que los tomó, los llevó al tac. Nos formó de alguna manera, nos llevaba a plantar un árbol, a realizar acciones positivas para la comunidad”. Esa es la esencia que ‘La chabelita’, como es conocida en el cerro, lugar donde creció y donde además es dirigente del Club Deportivo Juventud Cordillera, quiere rescatar, comenzando este verano con la primera escuela taller para la/os niña/os del territorio.

Conversamos con ella y nos contó de qué trató y cómo se seguirá visualizando el trabajo con los menores de Cordillera:

 

Activando el territorio

“En Abril del 2018 me invitaron a participar del Espacio Santa Ana junto a mis dos compañeras, Romina y Carolina, para que organizaremos el área territorial. Desde allí se dirigen acciones colaborativas con el entorno y un trabajo con organizaciones vecinas.  Como soy criada en el cerro, lo conozco y me interesa que mejoremos nuestras condiciones de vida, de esta manera, voy traspasando las problemáticas que hay en el sector, también he participado en la escuela del TAC, como niña y tallerista, esta experiencia ha sido muy importante para muchas personas.

Por esta razón, vi la necesidad y la vulnerabilidad de los niña/os que necesitan un espacio para recrearse constantemente, porque el  TAC es una instancia que solo ocurre dos veces al año. Pensamos – junto al área territorial- que podría existir una actividad más extensa, sobre todo teniendo en cuenta que hay mucha/os niña/os que vienen a Espacio Santa Ana a hacer travesuras, tener momentos de ocio o simplemente aburrirse. Son niña/os que pasan mucho tiempo en la calle.

Quisimos probar con un taller que comenzara después del TAC de verano, entendiendo el contexto de los niña/os y jóvenes que están en las cercanías del espacio todo el dia en la calle, vulnerables y siendo testigos de situaciones que no alcanzan a comprender en profundidad, como transacciones, peleas del sector, entre otras malas prácticas. Viendo eso optamos por realizar un taller de ocho días, con miras a ampliarlo durante todo año”.

 

¡El primer taller!

“Se realizaron diversas actividades durante ocho días repartidos en tres semanas. No todo funcionó con el orden que esperábamos, pero es parte del desafío. Preparamos talleres y recorridos y otras instancias que podrían ser interés. El taller que más gustó fue el de break dance, la mayoría realizó piruetas y se entusiasmó. También realizamos un recorrido patrimonial que duró alrededor de dos horas, comenzamos en Espacio Santa Ana, seguimos con la Población Obrera; el Tac; Población la Matriz, hasta llegar al paseo 21 de Mayo. Durante el recorrido, íbamos dando el contexto del lugar.  No vamos a decir que no fue complejo, pero creer y dar confianza es fundamental.

El taller de serigrafía también llamó mucho la atención, esto nos va señalando el interés de los niña/os, para crear espacios propicios para sus gustos y necesidades. Dentro de los últimos días hicimos una completada, los niños se entusiasmaron mucho, porque el dinero reunido por la venta de completos era para organizar el paseo final. Se entusiasmaron, salieron con un cuaderno a ofrecer completos y durante  la tarde cada una/o fue a repartirlo, se motivaron, eso me alegró mucho porque es valorable que ellos sientan que están cumpliendo sus compromisos para lograr un objetivo ¡El ultimo dia fuimos a horcón y lo pasamos muy bien!

Como pie inicial de un año que donde esperamos aumentar nuestro trabajo con los niña/os, creo que fue positivo, con altos y bajos, porque es complejo instaurar hábitos en menores que pasan la mayor parte del verano en la calle, dando cuenta de todo lo que esto significa.  Al término de cada día junta/os hacíamos una evaluación y ella/os también iban siendo conscientes de su violencia o mala contestación. Hay una tarea super larga que tenemos que seguir, porque hay muchos menores que aprenden de la calle, donde hay un mundo aparte y muchas veces silenciado».

 

 

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